Nuestra jornada corporativa comenzó con un objetivo muy claro: fortalecer la cohesión entre personas de distintos departamentos a través de experiencias compartidas. En iGEX creemos que los equipos que mejor trabajan juntos en el día a día son también los que saben compartir tiempo, retos y risas fuera de la rutina habitual, y con esa idea diseñamos una jornada completa de dinámicas y convivencia.
Construir la torre más alta, solo con tallarines
El primer reto nos invitó a construir la torre más alta utilizando únicamente tallarines. Una prueba sencilla en apariencia, pero que nos recordó algo esencial: cada persona aporta una forma diferente de pensar, y la combinación de talento, creatividad e ingenio siempre consigue mejores resultados que cualquier solución individual. Ver cómo perfiles muy distintos —técnicos, comerciales, gestión— llegaban a soluciones estructurales sorprendentes fue, en sí mismo, una lección de equipo.
Un puzzle que solo se resuelve compartiendo
Después llegó el turno del puzle. Lo que parecía una competición se transformó rápidamente en una gran lección de colaboración: cada equipo tenía piezas que necesitaban los demás, y solo compartiendo, dialogando y colaborando era posible completar el reto. Al final entendimos algo que resume bien cómo funcionan los buenos equipos de trabajo: o ganábamos todos o no ganaba nadie.

La aventura continuó con un Escape Hall en el que nos convertimos en un equipo de detectives con una misión contrarreloj: seguir las pistas para intentar rescatar a Anna antes de que fuera demasiado tarde. Fue la actividad que más exigió del grupo: la observación, la comunicación constante y la confianza en las capacidades de cada compañero resultaron decisivas para avanzar pista a pista y no quedarse bloqueados a mitad de reto.

Risas, sobremesa y algo más que team building
Para terminar las actividades, una sesión de risoterapia nos recordó que compartir una sonrisa también une a las personas. Los equipos no solo se fortalecen resolviendo retos; también lo hacen cuando son capaces de disfrutar, desconectar y reír juntos, sin la presión de ningún objetivo que cumplir.

La jornada concluyó alrededor de una mesa, compartiendo una comida en un ambiente distendido: el mejor momento para seguir conversando, conocernos un poco más y fortalecer esos vínculos que hacen que el trabajo en equipo vaya mucho más allá del día a día.

Nos llevamos mucho más que una jornada diferente. Nos llevamos nuevas conexiones, grandes momentos compartidos y la certeza de que, cuando personas diferentes trabajan con un objetivo común, el resultado siempre es mejor. Es, en el fondo, la misma lógica que aplicamos en cada proyecto: detrás de cada auditoría, cada certificado de ahorro energético o cada implantación de ISO 50001 hay un equipo multidisciplinar que solo funciona bien si sabe escuchar, repartir el esfuerzo y confiar en el criterio de los demás. Si quieres conocer a las personas que hacen posible cada proyecto de eficiencia energética en iGEX, puedes visitar la página de nuestro equipo.
Porque los mejores equipos no se construyen solo compartiendo objetivos, sino compartiendo experiencias. Y si buscas un equipo que trabaje así de cerca y con esa misma confianza para acompañar la eficiencia energética de tu empresa, puedes contactar con nosotros cuando quieras.